El derecho a votar y ser votado

En nuestro país hemos superado diversas etapas en el camino a consolidar la República representativa, democrática y federal que está expresada en la Constitución Política.

 

El artículo 35 constitucional es muy claro al decir que “Son prerrogativas del ciudadano:

I.               Votar en las elecciones populares;

II.              Poder ser votado para todos los cargos de elección popular…”

 

Lo que sucede en el caso de mi compañera de fórmula Ivonne Álvarez representa una clara violación de sus derechos políticos electorales. Pero voy más allá.

 

Ningún servidor público o representante popular debe ser víctima de intereses y/o voluntades individuales o de grupo. Un representante popular llegó a dicha posición por la decisión popular expresada en las urnas y en todo caso, es la voluntad popular quien tiene el deber de exigir la salida o la permanencia de un representante, y no la voluntad de un grupo cuyos intereses sean perversos, o por lo menos, aparenten serlo.

 

Lo importante de este tema es que resurge el debate de la Reforma Política en el que se deberá discutir, analizar y proponer una nueva ingeniería política electoral en la que los tiempos y las formas coincidan con el interés ciudadano.

 

El debate debe centrarse en los resultados que cada político ha dado en su trayectoria. Recordemos que el voto ciudadano perfecciona, es decir, si el pueblo está contento con el trabajo realizado por su representante votará a favor de él, caso contrario cuando no se ha realizado un buen trabajo.

 

Será la voluntad popular la que juzgue de en las urnas el trabajo de aquellos políticos que buscan un nuevo cargo. Es un ejercicio democráticamente válido y permitido por la Ley, recordemos que por el momento no existe como tal en la Constitución la figura del plebiscito o referéndum para la permanencia o salida de un encargo, estoy a favor de que lo discutamos.

 

La pregunta entonces es: ¿por qué hay personas que se niegan a que sea la voluntad popular la que premie o castigue con su voto a los políticos? No judicialicemos los procesos electorales. Las elecciones se ganan con votos no con abogados. Cada elección es una prueba en la que las propuestas son el arma de cada uno de nosotros contra los demás contendientes y los ciudadanos nuestros compañeros de lucha.

 

Mi lucha y la de Ivonne es por un Nuevo León sin miedo. Tengan la plena seguridad que trabajaremos en nuestros compromisos, que sacaremos la casta para recuperar la grandeza de nuestra gran familia: Nuevo León.

Marcela Guerra Castillo